Cómo convertirse en audiófilo: reproductores portátiles

Tras el CES 2015 existe una nueva categoría de consumidor a la que contentar. Ahora que Applemaníacos, adictos a los contenidos en streaming UHD  gracias  a las conexiones 4G o gamers con consolas de octava generación ya son considerados fauna autóctona por los fabricantes de dispositivos electrónicos, los audiófilos se convierten en el nuevo público a contentar.

¿Qué es un audiófilo?

El palabro “audiófilo”, que promete dejarse escuchar mucho este 2015, aunque hace tiempo que existe. Procede  del término audio –‘sonido’ - y del subfijo –filo – ‘amigo de’ o ‘amante de’-.  Podría parecer un sinónimo de melómano – “fanático de la música”, que reza la RAE- pero entre ambos existe una diferencia sustancial.

Mientras el melómano ama la música en sí, el interés del audiófilo por obtener una reproducción sonora tan similar al momento en el que fue grabada como sea posible lo lleva a interesarse por la parte técnica y tecnológica del asusto. Podría considerársele un techie del sonido.

Después de que el CES 2015, escaparate de las líneas tecnológicas que se explotarán a lo largo del año, la reproducción de audio tomase un papel protagonista, el término audiófilo comienza a popularizarse aunque haya existido desde hace tiempo. El grupo al que define se convierte en un público objetivo muy jugoso para los fabricantes.

En cualquier caso, quien se considere un audiófilo y, lejos del postureo desee complacer esta faceta, no puede limitarse a comprarse un artilugio vendido como de Alta Fidelidad (HiFi). El mundo de la alta fidelidad y el audio de alta definición es algo más complejo. Por ello, Sound&Pixel Planet pone a vuestra disposición la primera de una serie de guías sobre Cómo convertirse en un audiófilo. 

Lo indispensable: Reproductor portátil HiFi

Es posible que, a partir de ahora, los audiófilos en ciernes decidan iniciarse en el mundo de la alta fidelidad con un reproductor portátil. Estos triunfaron en el CES y, a primera vista, son la opción que parece más asequible para iniciarse en el mundo de la HiFi. Con el añadido de que, estos dispositivos, pueden llevarse de aquí para allá según convenga.

En cambio, convertirse en un audiófilo no termina ahí, ya que sin los complementos adecuados, el mejor reproductor portátil HiFi del mercado servirá de poco más que uno del montón.

Los auriculares: despídete de la discreción

Ya hace algunos años que los auriculares voluminosos regresaron a la palestra, y sin duda son la opción irrenunciable para los audiófilos. En cambio, la cosa no se reduce a elegir unos auriculares estéticamente bonitos y en cuyo embalaje haya una llamativa pegatina que informe de que reproducen en calidad suprema.

Existen, en general, dos tipos de auriculares para audiófilos: los cerrados y los abiertos. Cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras.

Los auriculares cerrados aíslan el sonido de forma bidireccional, con lo que ni quien los escucha oye ruido del exterior, ni quien esté cerca podrá escuchar nítidamente lo que los auriculares están reproduciendo. La ventaja de ello es que aísla de todo ruido ambiental que pueda interferir en el disfrute de la reproducción, pero el inconveniente es ese mismo. Mientras que el aislamiento que proporcionan es perfecto para, por ejemplo, escuchar música en un avión sin molestar al pasajero de al lado, usarlos mientras se pasea por la calle puede suponer un riesgo ya que no se escuchará nada del exterior.

Los auriculares abiertos, en cambio, sí que permiten escuchar el sonido ambiental ligeramente amortiguado, pero de igual modo, emiten parte de lo que reproducen hacia el exterior. Con lo que no solo la reproducción se resiente un poco, al mezclarse con el ruido ambiente si este es bullicioso –por ejemplo, el en un medio de transporte público-, sino que pueden convertirse en un incordio para quien se encuentre cerca del que los está usando.  

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La elección de cuál de los tipos se adecúa a las necesidades de quien los usará es importante, ya que unos buenos auriculares pueden durar años. 

Por esa misma razón, es recomendable probarlos durante unos minutos y comparar unos modelos con otros antes de decidirse. El oído es un sentido que tarda un rato en adaptarse al sonido que recibe por parte de unos auriculares. Una reproducción con unos graves atronadores puede parecer increíble los diez primeros segundos, pero generar jaqueca los cinco minutos e instar al usuario a bajar tanto el volumen para amortiguarlos que apenas escuche los tonos medios. Es un proceso al que corresponde dedicarle cierto tiempo.

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La música HD: Au revoir, MP3

El MP3 es el emblema de toda una época en el consumo de música, pero se encuentra en su ocaso. Para un audiófilo, llamar archivo de audio a un MP3 es como considerar cantantes a Milli Vanilli. Los iniciados en el mundo de la alta definición musical solo dan por válidos cuatro tipos de archivos de audio:  FLAC, ALAC, AIFF y WAV.

Es así porque esos formatos son los que, para su compresión, no recurren a la pérdida de información, con lo que se les puede considerar formatos en Alta Definición (HD por sus siglas en inglés).

Si se tiene un reproductor portátil HiFi y los mejores cascos del mercado, pero se reproduce un archivo comprimido con pérdida, será peor el remedio que la enfermedad, ya que los dispositivos harán más evidente la falta de información en el archivo.

» Ver Webs de las que descargar música en HD

Controlando estos tres aspectos, el audiófilo ya estará preparado para disfrutar de la reproducción musical de la mejor calidad vaya a donde vaya.

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