Ciencia espacial, alta fidelidad y el poder de un cable

Ingenio, fruto de 13 años de trabajo con una inversión de 200 millones de euros, iba a ser el primer satélite desarrollado por España para la observación terrestre. Pero ya no podrá ser pues Ingenio se ha perdido. El fallo del motor del cohete Vega, que debía ponerlo en órbita, ha dado al traste con el proyecto. Y la causa de todo ha sido un cable colocado del revés.

Y para rematar, el SeoSat-Ingenio no estaba asegurado. Así que el chasco para el Ministerio de Ciencia capitaneado por el ex-astronauta Pedro Duque, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la francesa Arianespace, encargada del lanzamiento, ha sido completo.

Sin embargo, a los audiófilos con algo de experiencia, no les extrañará nada que la fuente de todos estos males haya sido, ni más ni menos, que un (en apariencia) simple cable.

Es un error habitual en el mundo del Home Theater y la Alta Fidelidad olvidarse del cableado a la hora de preparar un presupuesto. A consecuencia de lo que, muchas veces, se opta por cables baratos comprados en el último momento. Y con frecuencia, esto se convierte en un desastre anunciado.

El motivo más intuitivo para invertir en un buen cable es la durabilidad. Un buen cable dura más, lo que es una característica muy valorada para, por ejemplo, instalaciones custom en las que cambiar un cable puede suponer meterse directamente en obras. Pero eso es solo la punta del iceberg.

El cable perfecto es aquel que logra una transmisión igual que la conexión directa entre piezas, es decir, la conexión sin cable. Todo lo que difiera de eso resta calidad al cable, y por eso, en cables tanto analógicos como digitales existen gran cantidad de gamas y rangos de precio. Obviamente, la inversión en un buen equipo de sonido o audiovisual, amerita ir acompañado de un cable a la altura.

Podríamos dividir el cable en tres partes: los conectores, el conductor y el aislante. Y en las tres partes pueden producir fallos en cables baratos:

  • Conectores: el conector sirve de nexo entre el cable y el dispositivo, y el punto de unión puede ser un coladero de interferencias. ¿Alguna vez has tenido un cable que, a partir de cierto punto, tenías que girar hacia uno u otro lado para que funcionase? ¿Escuchado el chisporroteo al girar un conector tipo jack? Esos son fallos de cable asociados a los conectores.

  • Conductor: el núcleo del cable que se encarga de transmitir la información. Y lo que falló en Vega, frustrando para siempre el glorioso destino de Ingenio ya que, según los estudios, el “fallo humano” que lo provocó fue colocar unos cables del motor del cohete al revés. El conductor debe transportar toda la infomación sin fugas ni desfases para que pueda considerarse un buen cable. E, idealmente, sin ningún tipo de retraso.

  • Aislante: el aislante es aquello que recubre el cable. Podría parecer tan solo un añadidos para que el conductor no haga contacto, pero también interviene en protegerlo para que interferencias como las ondas electromagnéticas o cualquier otro tipo de perturbación afecte a los datos que circulan por el conductor. ¿Recuerdas cuando sabías que ibas a recibir una llamada o SMS porque todos los aparatos electrónicos cercanos sufrían alteraciones en su reproducción? Un buen aislamiento evita ese tipo de perturbaciones.

Evítate problemas y mandar al traste toda tu inversión por culpa de un cable. Recuerda introducir cables de buena calidad en tu presupuesto, como Wireworld, eligiendo unos de una gama equivalente a la de tus equipos para logar una reproducción con tanta calidad como sea posible.

Y si vas a usar cables baratos, sobre todo si son de corriente,  con tus dispositivos no hagas como los responsables del Ingenio y, al menos, asegúralos para evitarte disgustos si falla el cable.

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